Antiguamente, se llamaban orujos a los restos de aceituna que quedaban tras haber extraído el aceite de oliva virgen. El orujo es la pulpa que queda después de que la aceituna ha sido triturada hasta obtener una sustancia pastosa, y se ha completado el primer centrifugado de aceite de oliva Los sólidos sobrantes que quedan después del centrifugado todavía tienen aceite, y es necesario añadir un solvente para extraer lo que queda.
El solvente, típicamente hexano, se agrega al orujo, lo que hace que el aceite se extraiga de la pulpa. Una vez hecho esto, se eliminará el solvente dejando pulpa seca y aceite separado. El aceite resultante se conoce como aceite de orujo de oliva crudo.
El aceite, el orujo de oliva “es el segundo mejor aceite vegetal, por detrás del aceite de oliva en cualquiera de sus variedades. Es rico en ácido oleico, contiene antioxidantes y otros compuestos bioactivos con potenciales propiedades beneficiosas para la salud.
El aceite de orujo de oliva no es más que un aceite de orujo refinado al que se le aporta una cantidad de aceite de oliva virgen o virgen extra, consiguiendo así un aceite rico en ácido oleico. Somos conscientes de que el término “refinado” asusta a muchos consumidores, pero el aceite de orujo de oliva es 100% consumible y es mucho más saludable que el aceite de girasol.
Una vez recolectado el fruto, la aceituna, se lleva a la almazara donde se moltura y se extrae, por un lado, el aceite de mejor calidad, el virgen extra o virgen, y por otro, el aceite de orujo.
Este último se extrae de la parte de la aceituna que resulta una vez que ya se ha obtenido el aceite virgen extra, es decir: agua, piel, pulpa de aceituna.
Una vez que se obtiene este aceite de orujo crudo, se somete a un proceso de refinado para hacerlo consumible y, posteriormente, se encabeza o se mezcla con una porción de aceite de oliva virgen extra o aceite de oliva virgen.
Como resultado obtenemos un aceite de orujo de oliva con un 85% de ácidos grasos monoinsaturados, principalmente ácido oleico.
Un zumo de aceituna natural considerado el oro líquido de nuestra dieta y esencial para el correcto funcionamiento del motor principal del organismo, nuestro corazón

Como todos los aceites de oliva, el aceite de orujo de oliva:
- Ayuda a reducir el dolor de las articulaciones.
- Es rico en polifenoles, que contribuyen al nacimiento de nuevas neuronas y a la mejora de las funciones cognitivas.
- Mejora el tránsito del aparato digestivo gracias a sus propiedades antibacterianas.
- Previene la diabetes.
- Son ricos en antioxidantes naturales.
- Contiene agentes que retrasan el envejecimiento de la piel.
- Previene las enfermedades cardiovasculares y neurodegenerativas.
- Es una fuente abundante de Vitamina A,D,E y K.
- Fortalece el sistema inmunológico
- Ayuda a reducir el colesterol gracias a las grasas saludables que aporta
- El aceite de orujo de oliva es bueno para freír, porque resiste a altas temperaturas sin alterar el sabor de los alimentos. Permite, además, conseguir una fritura crujiente y no excesivamente grasa.